Ni como excusa valen ya los tiempos de crisis para impedir que nos sigamos enterando de jugarretas de la empresa privada que ha de solucionar el sector público. En los días previos a Navidad, mientras miles de personas en toda España se agolpaban en las estaciones de tren, de autobuses y en los aeropuertos, mientras concretamente en Madrid, en el Aeropuerto de Barajas, miles de pasajeros de nacionalidad centro y sudamericana principalmente guardaban cola para embarcar en sus vuelos con destino a sus hogares para pasar con los suyos estas fiestas, el conjunto de los ciudadanos nos enterábamos de la quiebra de la aerolínea AirComet, propiedad de Gerardo Díaz Ferrán, copropietario de Viajes Marsans, Consejero de Caja Madrid y, lo que es más grave, Presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE).
A Díaz Ferrán ya le conocíamos por sus zancadillas al Ejecutivo y a los sindicatos principales (UGT y CC.OO) durante el verano pasado, rompiendo una y otra vez el diálogo social, tan necesario ahora dadas las desesperanzadoras cifras de paro de los últimos meses.
Con este plantel abrían los telediarios sus ediciones: miles de personas atrincheradas en la T1 de Barajas, Díaz Ferrán firmando el ERE de los 600 empleados de AirComet y el Ministerio de Fomento fletando aviones para solucionar el caos con un coste de 4,6 millones de €uros de los fondos reservados del Estado.
A primera vista parecería que la pesadilla había acabado ahí, pero no… AirComet, a sabiendas de su inminente quiebra, vendió billetes con fecha de Diciembre de 2010, billetes para los cuales, probablemente, miles de familias trabajadoras habían ahorrado durante meses e incluso años. Según ha asegurado el Ministro de Fomento, José Blanco, “El Ministerio de Fomento no es una aerolínea ni una agencia de viajes”, por lo que no serán puestos a disposición de los viajeros más aviones fletados por el Ministerio. El dinero que se emplee o bien para reubicar a los viajeros o bien para devolverles el importe del billete, según fuentes de Fomento, saldrán de las sanciones impuestas a Díaz Ferrán a través de su participación en Caja Madrid.
Ahora bien, ¿qué pasa con la Presidencia de la CEOE?. Sobre esto se ha preguntado tanto a Gobierno como a oposición. El Ejecutivo sostiene que la CEOE no es un organismo público, por lo que no emite declaración alguna, mientras que la oposición sostiene que “la trayectoria de Díaz Ferrán al frente de este organismo es impecable” y que “eso no se debería mezclar con otros asuntos”. El propio Díaz Ferrán ha asegurado que en los últimos días ha recibido numerosas cartas de apoyo de los empresarios para su continuidad en el cargo.
Quizá la propia empresa privada debería reflexionar sobre la imagen que quiere transmitir a la nación española, si quiere transmitir esa imagen de descontrol e irresponsabilidad propias de un personaje así, porque, de este modo, nunca saldremos de la crisis…