Con la puesta en marcha del llamado Tratado de Lisboa, aprobado en 2007 en la capital lusa y para cuya definitiva ratificación sólo falta Irlanda, que lo decidirá en otoño, se dio a conocer la futura existencia de un nuevo cargo en la estructura política de la Unión Europea: el cargo de Presidente de la Unión Europea.
El cargo de Presidente de turno de la UE es un cargo efímero. El principal cambio se da, precisamente, en la durabilidad del cargo, que no durará 6 meses como hasta ahora, sino 2 años y que no necesitará la aprobación del Parlamento Europeo.
Casi a la vez que saltaba al debate público la creación de este nuevo cargo, saltaban los nombres de los posibles candidatos. Destacaban los nombres de Tony Bair, ex-primer ministro laborista de Reino Unido, y el de Felipe González Márquez, Presidente del Gobierno español de 1982 a 1996 por el Partido Socialista.
González, que abandonó su cargo de Secretario General del PSOE en 1997 tras la derrota electoral del año anterior, fue elegido en 2007 para presidir el Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa, creado por el entonces Presidente de la UE Nicolas Sarkozy y formado por hasta nueve personalidades de reconocido prestigio político y académico, con el encargo de presentar un informe, en junio de 2010, sobre el rumbo y objetivos de la Unión cara al horizonte de los años 2020 a 2030, aludiendo a qué cuestiones deberá enfrentarse Europa hasta esos años en lo referente a su modelo económico y social, el Estado de Derecho, el medio ambiente, la estabilidad global, la inmigración, la energía y el cambio climático, el crimen organizado y el terrorismo, y cómo deberá responder frente a ellas. El principal tema del que se ocupa a día de hoy el Grupo de Reflexión es la posible entrada de Turquía en la UE.
Este fue uno de los principales indicios que hicieron pensar en el socialista sevillano como candidato junto con su indiscutible prestigio internacional, especialmente en Europa e Iberoamérica. Durante la camapaña electoral para los comicios europeos de este año, no mostró negativas ante la posibilidad de presentar su candidatura. Sin embargo, según hemos conocido hoy por una entrevista en el diario británico Financial Times, ha desmentido cualquier indicio de hacerlo. Según ha comentado el ex-presidente español "La presidencia permanente es una novedad que puede ser muy útil para el futuro de la UE y para mí sería un gran honor ejercerla, pero no me presentaré como candidato". Acerca de Toni Blair, ha admitido que es "una fuerte personalidad", pero ha recordado que Reino Unido no pertenece a la Zona Euro y es un factor muy a tener en cuenta.
Habremos de lamentar pues que no sea un líder carismático como él el que tome las riendas del futuro de Europa, en un momento en el que, especialmente debido a la crisis económica internacional, el euroescepticismo crece cada día más.
Jorge Osma
Secretario de la AIP